Durante este último año 2021 creció la presencia de autónomos en el sector del transporte de mercancías en España, rompiendo la tendencia de los últimos 20 años.

La eliminación de los requisitos de flota mínima y de antigüedad máxima de la flota para acceder por primera vez al sector, así como su tributación simplificada, han contribuido al resurgimiento de la figura del autónomo en el transporte por carretera.

De hecho, a 1 de Enero de 2022, los autónomos representaban ya el 56,7 % del total de empresas en transporte pesado, frente al 42,1 %  de las empresas mercantiles y del 0,8 % de las cooperativas. Por su parte, en el transporte ligero destaca aún una mayor predominancia de los autónomos con el 74,7 % de presencia, por solo el 24´6 % de las sociedades mercantiles y el 0´5 % de cooperativas.

Esta predominancia en el sector de la figura del autónomo requiere el establecimiento de una norma legal que permita equilibrar las relaciones comerciales de los transportistas con sus clientes, en la mayoría de los casos grandes empresas cargadoras e intermediarios, ya que en la actualidad la contratación de sus servicios no se realiza en la mayoría de los casos a pie de igualdad, sino mediante la imposición de las condiciones de trabajo. A juicio de FENADISMER, se debe permitir que los transportistas realicen su actividad en condiciones de rentabilidad, así como regular la cadena de subcontratación, limitando la presencia de aquellos intervinientes que no aportan valor añadido a la actividad del transporte, sino que sólo contribuyen a degradar las tarifas a percibir por los transportistas efectivos.